Florecieron pañuelos por memoria, verdad y justicia

A 50 años del golpe genocida, alrededor de 120 mil personas movilizaron en Rosario. Las columnas empezaron a marchar desde Plaza San Martín a las 16.00 y, siendo las 20.00, aún seguían sumando desborde a un Monumento copado por la reivindicación de «nunca más terrorismo de Estado».

Bajo un sol radiante, una niña entrega flores de papel. Lo hace con una sonrisa en la cara y un pañuelo blanco que contrasta con sus ojos oscuros. Queda expectante de cómo lucirá cada destinatario ésa insignia. “Florecerán pañuelos” es la consigna que se reitera en remeras, carteles y banderas, para dar continuidad al reclamo de Madres y Abuelas que mayoritariamente ya no están físicamente.

Es 24 de marzo y los números redondos siempre convocan a un torbellino de emociones y análisis. Pero hay heridas abiertas que impiden la quietud: “que nos digan dónde están” es la frase electa a nivel nacional para reclamar el paradero de los restos de las y los 30.000 desaparecidos y de los 300 niños robados y con su identidad falseada hasta hoy.

La zona que rodea al ex Servicio de Informaciones, es un hervidero. En ese subsuelo húmedo lleno de horror no están los detenidos preguntándose cómo sigue la vida afuera. Están quienes los sobrevivieron abrazados por una sociedad que tomó conciencia y sabe qué no quiere volver a vivir y qué información necesita para empezar a sanar las heridas.

Deberá guardarse el gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel su reivindicación de la dictadura, la justificación del genocidio y la gran cantidad de mentiras que difunden. Esta batalla cultural la gana el pueblo en las calles, nuevamente. El número final, siempre inexacto por el recambio y quienes eligen participar sin marchar, pero vivan en esquinas y aceras, está entre 120 y 150 mil almas.

Por calle Dorrego el Frente de Sindicatos Unidos encabeza el bloque sindical. Su barredora exige justicia por las y los 30 mil desaparecidos y los bebés nacidos en cautiverio y apropiados y, también, el fin del ajuste del gobierno de Milei. En la previa se leen a viva voz, a modo de homenaje, el nombre de decenas de estatales cuyo destino se desconoce.

Para las cuatro de la tarde, no entra un alfiler y la última Madre de Plaza 25 de Mayo en su silla de ruedas, encabeza la movilización. Una multitud al unísono recuerda los 50 años de aquella madrugada en la que los mandos militares coparon el poder estatal y asentaron un aparato represivo de escala nacional –con coordinación internacional-.

Es imposible recorrer toda la marcha. Pero hay bebés, niñas y niños, juventudes, personas con dificultades para movilizarse por la edad, trabajadores, trabajadoras, las víctimas de la miseria planificada, las y los sobrevivientes abrazados por la marea popular. Trapos, rostros, fotos de quienes quedaron congelados en su juventud eterna, llantos y sonrisas. Sonidos, aromas, colores de un pueblo con memoria.

“Venimos a recordar que los derechos se han conquistado siempre tras enormes jornadas de lucha que hicieron historia, que se obtuvieron a fuerza de coraje, organización y perseverancia de generaciones que nos antecedieron y también venimos a renovar el compromiso de defenderlos y buscar los caminos para arrancarles los privilegios a quienes nos quieren dominar”, advierte el documento leído ante una multitud pocas veces vista.

 “Impresionante marcha, estoy muy emocionada por ganar las calles. Marchamos con el Frente de Sindicatos Unidos en unidad para seguir diciendo 30.000 compañeros desaparecidos presentes y continuar exigiendo que digan dónde están. Es importante este momento donde desde los sindicatos seguimos peleando por memoria, verdad y justicia, pero también vamos por los derechos laborales que venimos perdiendo. Venimos de la aprobación de la reforma laboral, de pérdidas de derechos, de represión, pero vamos a seguir en las calles, plazas formando delegadas y delegados. Vamos a seguir en unidad y en la lucha”, dice la Secretaria General de ATE y CTAA Rosario, Lorena Almirón.

Con fuertes críticas al gobierno de Javier Milei y su gabinete, el documento retoma reclamos vigentes ligados no sólo a la memoria, sino a lo que se vive en la actualidad.  “Grupos de poder como los Blaquier con Ledesma, los Noble con Clarín, Martínez de Hoz en Acindar, La Sociedad Rural, Macri, y otros cuyas sombras se siguen proyectando desde aquellas tenebrosas épocas hasta el presente, nos hablan de que detrás de la entrega de riquezas de ayer y hoy, de la destrucción de las organizaciones sociales, gremiales, estudiantiles y políticas de los trabajadores y el pueblo, siempre son los mismos. El enemigo, hace 50 años y ahora es el mismo”.

Comunicación CTAA Rosario

Texto y fotos: Sofía Alberti

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