s谩bado, diciembre 2
Shadow

🔥La mujer de fuego

Esa vieja tiene fuego en las manos, pienso. El de la bandera roja me pone el trapo delante de la c谩mara y no logro sacarle una buena foto. Reci茅n arranco a hacer estas coberturas y me cuesta acomodarme. Pero esa vieja tiene fuego en las manos y un guardapolvo blanco en el cuerpo. La gente se agolpa. Mataron a un maestro en Neuqu茅n, el dolor es enorme. Y esa vieja tiene fuego en las manos y un pa帽uelo blanco en la cabeza.


Se para, marcial, ante la plaza llena. Corre abril del 2007. Su voz rasposa combina con la intransigencia de sus palabras. En cinco minutos cataloga de falsos montoneros a los kirchneristas y llama trastornadas a las madres que callan las violaciones a los derechos humanos en democracia por adherir al gobierno de turno. 鈥淗er-mi-nia, Her-mi-nia, Her-mi-nia鈥, corea la plaza y algunos rostros se incomodan. A la mierda que tiene fuego en las manos y furia en la voz. 鈥淪aquemos las armas, los muchachos de los huevos y nosotras de los ovarios鈥, dice cuando la marea verde a煤n es un charco. Esta vieja es de fuego.

Herminia Severini, Madre de Plaza 25 de Mayo de Rosario, nac铆a un 20 de marzo de 1926. Fue mi abuela del coraz贸n, la amo y llevo conmigo nuestros debates hasta el d铆a de hoy. Es dif铆cil hablar de ella y correrme de un registro emocional, sensitivo. Hoy es su cumplea帽os y pese a no estar f铆sicamente, se hace presente a cada paso interpelando, golpeando mentes confusas e identidades pol铆ticas genuflexas.

La vieja ten铆a un car谩cter del demonio cuyo gesto se combinaba con la capacidad de pasar de la dureza del reto, al gesto entra帽able del cari帽o en su mirada. Ciertamente no fue ser madre de Adriana lo que la empez贸 a hacer grande. Ella le hizo un paro (s铆, una huelga) a los 13 a帽os a su propio hermano, se divorci贸 por incompatibilidad con su esposo cuando eso te transformaba en ‘una puta’ en el cuchicheo del vecindario, estudi贸 enfermer铆a y abraz贸 esa tarea con el mismo compromiso que todo lo dem谩s. Se pele贸 con las orgas partidarias y sindicales traicioneras, mantuvo la casa, cri贸 dos hijos y muri贸 buscando a Adriana Bianchi, su hija desaparecida desde 1977.

La busc贸 sin cesar, lo hizo entre cad谩veres apilados a punta de pistola rodeada de milicos que no la mataron de suerte. Lo hizo acompa帽ando cada lucha por justicia social y de derechos humanos, sea por delitos de lesa humanidad, por ecocidio, por contaminaci贸n, por gatillo f谩cil. Todas las causas humanas le eran propias. Porque esa vieja ten铆a fuego en el coraz贸n y esa llama la trasciende.

Se paraba ante auditorios de los 0 a los 90 a帽os y pod铆a empatizar con todos. Les pibes de las escuelas flasheaban con la Herminia, que les hablaba de la dictadura, la sexualidad, sus derechos, el respeto a s铆 mismos y al entorno, del amor por la naturaleza. Eso le vali贸 el t铆tulo de Maestra Honoris Causa y varios guardapolvos como s铆mbolo de su tarea pedag贸gica. Porque esa mujer, obrera, enfermera, docente, luchadora, militante, ten铆a fuego en las ideas.

La vi en rondas de piquete rodeada de obreros, a quienes alentaba y hac铆a chistes, abrazaba y cagaba a pedos. No iba de paso, se quedaba a tomar mate a煤n bajo la lluvia en medio del humo, iba y peleaba a los canas que custodiaban las f谩bricas dici茅ndoles que el desprecio a sus or铆genes de clase ni siquiera les permit铆a comer, entonces ten铆an que vender sus espermas para sobrevivir (茅pocas en las que el tema fue noticia).
“La naturaleza nos ha preparado para ser mujeres, pero no para perder derechos”, dijo un 1潞 de Mayo en un hist贸rico acto frente a la f谩brica Mahle, tomada por sus trabajadores. 鈥淪ufr铆 siete despidos de sanatorios privados y aqu铆 estoy con 83 a帽os acompa帽ando la lucha鈥, grit贸 entre aplausos y bombos. Herminia era una trabajadora y ten铆a fuego en sus convicciones.

Es dif铆cil terminar estas l铆neas sin llorar. No es angustia. Quiz谩 s铆 tristeza porque la coherencia no abunda y se extra帽an sus gritos incorruptibles. Gritos con los que tambi茅n discut铆 y jam谩s me neg贸 esa posibilidad desde el afecto y el respeto mutuo. En esta l谩grima hay un dejo de agradecimiento por haber podido ser testigo de parte de su paso por este mundo, al que sin dudas abon贸 a transformar en cada ser con quien hizo contacto.

Hoy es 20 de marzo y es el cumplea帽os de la Herminia. La extra帽amos. Pero esa vieja, nos dej贸 un fuego en el alma que ni las l谩grimas, ni las balas, ni las defecciones de terceros, ni la injusticia, ni la impunidad lograr谩n arrebatarnos. Porque como ella dec铆a:

Hasta la Victoria, 隆Siempre!

Sof铆a Alberti – Secretaria de Comunicaci贸n de la CTA Aut贸noma Rosario

Foto: Virginia Benedetto.